Todo esto ocurrió hace mucho tiempo durante una fría noche en un colegio religioso de Córdoba, llamado “Espíritu Santo”.

Tras acabar su jornada deportiva la joven alumna Camila, la cual estaba matriculada en dicha escuela, olvidó uno de los libros que trataba sobre la materia que al día siguiente tendría una evaluación. Por lo cual, en vista que el ocaso del sol avanzaba, decidió acudir a su escuela, y recoger dicho libro.

Una vez que la joven estuvo frente a la gran valla, que separaba la sala de profesores, decidió saltarla y entrar por unas de las ventanas que pudo observar que permanecía abierta.

Una vez dentro, avanzaba con velocidad hacia su aula, pero algo ocurrió al margen de la joven intrusa cuando atravesó el umbral de la puerta de dicha aula. Al pulsar el interruptor de la luz, descubrió a una señora de avanzada edad, sentada en uno de los numerosos pupitres.

¿No es ya tarde para que estés aún en el colegio niña? – Dijo la aparente religiosa.

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La joven mostró inquietud, confusión y algo de miedo, pero un aura misteriosa relajó todas estas alteraciones en cuestión de segundos.

«Lo sé, pero… Olvidé unos de mis libros, y al tener el examen mañana pues… decidí entrar sin permiso»… respondió nerviosa.

No te preocupes, no diré nada de esto – añadió la misteriosa mujer, a cambio tendrás que hacerme un favor, dale esto mañana a la directora, ella es buena amiga mía y tengo que devolvérselo.Por supuesto señora, mañana mismo se lo daré, ¿de parte de quien le devuelvo este rosario? – Preguntó con amabilidad Camila.

Ella ya sabrá de quien es cuando lo vea, gracias – Continuó la extraña – Ten buena noche hija, hasta pronto.

Ambas se despidieron intercambiando sonrisas. A la mañana siguiente Camila buscó a la directora del centro y le entregó el rosario tallado en madera de color caoba.

¿De dónde has sacado esto? – Preguntó la directora con un tono arisco.

«Me lo dio ayer una señora, no se su nombre pero dijo que la conocía a usted» – respondió respetuoso la alumna.

Este rosario era mío, se lo presté a la Madre Rosalba. La madre Rosalba falleció en nuestro internado hace tres años, le colocamos este rosario en el cuello en señal de religiosidad.

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