«Cuando ingresé a la Policía siempre tuve claro que debía exponer mi vida para salvar a la de los demás», expresó la mujer policía.

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Johanna Restrepo San Martín es una mujer policía que el miércoles se enfrentó a bala con un peligroso sicario en el municipio de Ciénaga, Magdalena.

La mujer salió herida en el duelo con alias «El Tarra’ pero afortunadamente ya se encuentra gozando de buena salud y recuperándose del disparo sufrido en su pierna derecha.

Mujer Policía que se enfrentó a delincuente.


La policía de la SIJIN que estaba vestida de civil, salió del Hopital Julio Barreneche de Santa Marta y habló sobre el cara a cara que tuvo con el peligroso individuo el cual fue capturado por las autoridades.

Ella se ganó el reconocimiento y elogios de los altos mandos de la institución, después de liderar un operativo en este municipio, en el que pese a que tuvo la muerte de frente, nunca se amedrentó y cumplió a cabalidad su responsabilidad como Policía.

María Johana Restrepo San Martín.


«Esta es la situación más difícil que he enfrentado a mis 32 años, nueve de ellos al servicio de la Policía», expresó inicialmente la mujer.
Asegura que aunque siempre fue consciente de la peligrosidad del criminal que perseguía, por su cabeza no pasó que le tocaría a solas enfrentarlo a disparos y, posteriormente, haciendo uso de sus propias fuerzas.

«Yo lo apunté con mi arma de dotación y le pedí en varias ocasiones que se detuviera. Sin embargo, este hizo caso omiso y abrió fuego contra mi humanidad dispuesto a neutralizarme», expresó la mujer ya recuperada en su casa.

Johanna también recuerda que en ese momento de zozobra, lo único que hizo fue confiar en Dios.

«Solo recuerdo que me aferré a Dios y mientras me cubría también le disparaba buscando siempre reducirlo y no comprometer su vida».

También revela en qué pensaba en esos momentos cuando se «dio bala» con el presunto sicario.

«En ese instante pensé en mi madre y en mi familia. Le di gracias a Dios por sacarme viva y permitirme poner tras las rejas a este sujeto que venía haciendo mucho daño en Ciénaga».

Por último, emitió una palabras que la llenan de orgullo a ella y sus familiares:

«Cuando ingresé a la institución siempre tuve claro que debía exponer mi vida para salvar la de los demás, así que esta cicatriz me llena de satisfacción porque me quedó por una buena causa, cumpliendo correctamente mi deber».

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