Las similitudes del caso del estudiante guajiro y el de Ana María Castro son evidentes.

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La joven Ana María Castro de 21 años se despidió de su mamá hacia las 4:15 de la tarde del pasado 4 de marzo y el encuentro entre las dos fue «el último adiós».

«Ese día me dijo que se iba a encontrar con un amigo», asegura la madre de la joven Nidia Romero.

Nidia le dijo que no se demorara porque tenía que estudiar para un curso de maquillaje que estaba realizando la joven en una academia.

«Mi hija era rumbera. Yo, cada vez que podía, me las arreglaba para cogerle teléfonos. Usted entiende, uno como mamá se preocupa. Mi lucha era para que ella no saliera tanto, uno sabe en qué ciudad vive», expresó la madre.

Ana María a eso de las 8:45 se fue con su amigo y con el resto de personas con quienes iban a salir a rumbear. Minutos después la joven fue hallada «sangrando por la nariz, los oídos, temblando, con los ojos idos», en la calle 80 con carrera 69 K contó la hermana de la fallecida.

Su madre preocupada porque su hija no regresó nunca a casa le hizo un total de 50 llamadas. Todas se fueron a buzón de mensajes y ahí temió que algo le había pasado a Ana María.

Nidia cuenta que al día siguiente fue a buscar comida para su perro y en el camino entró a una iglesia y solo pudo llorar. Ella sabía que algo malo le había ocurrido a Ana por lo extraño del hecho.

Ana María Castro, estudiante fallecida.

Nidia y Aura, hermana de Ana María, aseguran que solo se enteraron de lo que le había pasado a su familiar al día siguiente cuando una amiga de la joven la llamó por teléfono.

Allí la joven le avisó a Nidia que Ana María había sido víctima de un accidente y que estaba en el Hospital Simón Bolívar: La universitaria presentaba muerte cerebral y posteriormente falleció.

Su madre la reconoció por las descripiciones que le dio un enfermero: Un tatuaje con la palabra fortaleza y el nombre de su padre.

«Ella tenía un golpe muy fuerte en el ojito izquierdo, tenía un golpe tenaz en la cabeza en la parte izquierda, sus pertenencias estaban llenas de sangre, su ropa, su cabello. La vi entubada y se notaba que estuvo en un muy mal estado. Cuando empezamos el levantamiento del cuerpo, nos dijeron que ella tenía golpes en varias partes del cuerpo, no solamente en la cabeza», dijo Aura en la emisora Blu Radio.

Familiares de la joven aseguran que le han manifestado que a Ana María la arrollaron: «Lo que más han dicho es que a ella la botaron de una camioneta. El joven que estaba con ella ha ayudado en varias cosas, como en dar su versión y fue el que llamó una ambulancia, pero cambia muchas veces las versiones», dice la familiar de la joven fallecida.

Nidia y Aura recuerdan a Ana María como una joven llena de proyectos. Estudió para ser auxiliar de enfermería, había hecho un primer semestre de psicología y también ingresó a estudiar maquillaje profesional.

Los palnes de su familia eran que se fuera a estudiar a los Estados Unidos pero esas esperanzas terminaron la noche del 4 de marzo camino a una fiesta con sus amigos.

La familia de Ana María pide a las autoridades que este crimen no quede impune.

Su caso recuerda al del estudiante Luis Andrés Colmenares quien falleció en extrañas circunstancias la noche del Halloween del 30 de octubre de 2010.

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